
Emprende Lattino
El arte de cobrar lo que vales: cómo ponerle precio a tu producto o servicio
Uno de los mayores bloqueos de todo emprendedor no es vender… es cobrar.
Especialmente cuando empiezas, el miedo a “cobrar mucho”, a que “no te compren” o a que “piensen que eres caro” puede paralizarte. Pero si no aprendes a ponerle precio a lo que haces, tu negocio no será negocio… será un hobby mal pagado.
Este artículo es una guía práctica (y mental) para ayudarte a cobrar con seguridad y estrategia.
1. Primero cambia la pregunta: no es “¿cuánto cobro?” sino “¿cuánto vale lo que soluciono?”
Muchos emprendedores ponen precio pensando en lo que otros cobran o en lo que ellos “pagarían”. Pero el verdadero valor está en el problema que resuelves.
Ejemplo:
- No vendes uñas… vendes autoestima.
- No das masajes… ayudas a reducir el estrés.
- No haces pasteles… creas momentos inolvidables.
Empieza valorando eso.
2. Calcula tu costo real (aunque sea en una libreta)
Precio sin estrategia = suerte. Toma en cuenta:
- Insumos y materiales
- Tiempo (¿cuántas horas te lleva?)
- Gastos fijos (renta, luz, internet, gasolina)
- Imprevistos (si tienes que repetir o ajustar algo)
- Tu ganancia deseada (¡es tu trabajo!)
💡 Tip: Muchos emprendedores no cobran su tiempo. ¡Inclúyelo!
3. El precio también comunica valor
Si cobras muy barato, transmites inseguridad.
Si cobras lo justo y sabes explicarlo, comunicas confianza.
✅ Usa frases como:
“Nuestros precios reflejan la calidad del producto y el tiempo personalizado que invertimos en cada cliente.”
“Sé que no somos los más baratos, pero sí los que más cuidan el detalle.”
4. Si alguien te dice “está caro”, no es tu cliente ideal (y está bien)
No todas las personas están listas para pagarte. Eso no significa que estás caro, significa que ellos no ven el valor todavía.
La solución no es bajar tu precio. Es mejorar tu comunicación.


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